viernes, 24 de junio de 2016

Calentamiento global: quedan solo dos grados para una catástrofe en la Tierra

El clima en nuestro planeta se sitúa cerca de un punto de no retorno y la década actual puede ser decisiva para su destino, afirmaron en Londres los científicos de la conferencia 'Planeta bajo presión'.



El clima en nuestro planeta se sitúa cerca de un punto de no retorno y la década actual puede ser decisiva para su destino, afirmaron en Londres los científicos de la conferencia 'Planeta bajo presión'.


"Estamos al borde de grandes cambios", dijo Will Steffen, director de la Universidad Nacional de Australia, sobre el cambio climático. "Si no conseguimos mantener el aumento de temperatura en el nivel de dos grados, vamos a cruzar el umbral más allá del cual el sistema estará en un estado más caliente".


El énfasis principal se puso sobre el impacto del cambio climático, si se mantienen los índices y dinámica actuales.


Las estimaciones preliminares indican que si las emisiones de gases de efecto invernadero siguen en los niveles actuales, para el año 2100 latemperatura media se elevará en 6 grados centígrados.




Y es probable que la "respuesta" de nuestro planeta no sea lineal, sino catastrófica, por lo que volver a las condiciones actuales, simplemente reduciendo la concentración de gases de efecto invernadero, no se logrará. Los cambios catastróficos pueden ser causados por dos factores: el derretimiento de los glaciares y la desaparición de los bosques tropicales.

Los glaciares están frenando el ritmo de calentamiento del planeta, pero su número disminuye rápidamente: a unos 200 kilómetros cúbicos anuales. Como medidas necesarias los científicos proponen el rechazo de plantas de energía y la introducción de tecnologías que capturen el dióxido de carbono en la Tierra.

"El ritmo alarmante del cambio climático no tiene precedentes"

"Nuestro planeta está enviando un poderoso mensaje a los líderes mundiales para que firmen y apliquen el Acuerdo de París sobre cambio climático", indica un informe de la Organización Meteorológica Mundial.



En enero y en febrero de 2016 se han visto superados los récords de temperaturas máximas, declaró este lunes la Organización Meteorológica Mundial (OMM), advirtiendo que el cambio climático avanza a un ritmo "sin precedentes". 

"El futuro está sucediendo ahora", afirma la agencia. "El ritmo alarmante del cambio climático que estamos observando como resultado de la emisión de gases de efecto invernadero no tiene precedentes en los registros modernos", ha advertido el secretario general de la OMM, Petteri Taalas.

"Nuestro planeta está enviando un poderoso mensaje a los líderes mundiales para que firmen y apliquen el Acuerdo de París sobre cambio climático y reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero ahora, antes de que alcancemos un punto irreversible", sostiene Taalas.

Según el informe de la OMM, el año 2015 pasó a la historia por sus registros de temperatura máximas sin precedentes, intensas olas de calor, lluvias, devastadoras sequías y la actividad inusual de los ciclones tropicales.

Se registraron temperaturas máximas en muchos países como Rusia, China, Estonia, Finlandia y España; mientras que otros países, como Alemania, Francia y Hungría experimentaron su segundo o tercer año más cálido.

¿Más cerca del apocalipsis?: El calentamiento de la Tierra se aproxima al umbral de los 1,5 grados

La comunidad internacional tendrá que llevar a cabo reducciones más drásticas de las emisiones de gases invernaderos para cumplir con las metas del Acuerdo de París.


El Acuerdo de París sobre el cambio climático, firmado por 174 países y la Unión Europea la semana pasada, se ha marcado como uno de sus objetivos la limitación del calentamiento global a 1,5 centígrados por encima del nivel previo a la Revolución Industrial.

Un estudio de la organización científica Climate Central ha constatado que el aumento de la temperatura media global durante el primer trimestre del año fue de 1,48 grados centígrados.

En concreto, el pasado mes de febrero se produjo el mayor incremento de la temperatura media mundial desde que hay registros: 1,55 grados centígrados. En marzo la media se elevó hasta los 1,5 grados centígrados y en enero se situó en los 1,4 grados centígrados por encima del nivel preindustrial. El estudio se basa en datos proporcionados por la NASA y la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU.).

Un comienzo de año como este no obliga a pensar que el mundo haya fracasado a la hora de cumplir con las metas del Acuerdo de París. Es poco probable que en su conjunto 2016 exceda en 1,5 grados la media registrada entre 1881 y 1910, el período de referencia más temprano cuyos datos se consideran fiables.


Pero si los niveles actuales de emisiones se mantienen, sobrepasaremos el umbral anual de 1,5 grados dentro de entre 10 y 15 años, señala la organización.

El primer trimestre del 2016 ha supuesto un hito simbólico notable, acentúa Climate Central, al igual que cuando en 2013 el mundo superó por primera vez el límite de las 400 partículas por millón de dióxido de carbono en la atmósfera.

La organización advierte que los primeros tres meses de 2016 constituyen un claro mensaje sobre la peligrosa dirección en la que se mueve el mundo.

¿Cómo afecta el calentamiento global a la salud?


Proyecciones prevén aumentos de problemas de desnutrición y enfermedades respiratorias.



Hace apenas unas semanas la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó una advertencia preocupante: “El cambio climático representa la mayor amenaza para la salud mundial del siglo XXI”.

El mensaje no pasó inadvertido, toda vez que muchos tienden a pensar que las implicaciones del cambio climático se restringen exclusivamente a lo ambiental.



Al respecto, Gilma Mantilla, profesora del departamento de medicina preventiva y social de la Universidad Javeriana, sostiene que hay evidencia científica que señala que la variabilidad y el cambio climático constituyen un riesgo importante para la salud de las personas.


De acuerdo con Mantilla, tales riesgos se producen directamente por la variabilidad de la temperatura, las lluvias, la ocurrencia de olas de calor o frío, las inundaciones, las sequías y los incendios.

“Indirectamente, la salud puede ser alterada por trastornos ecológicos provocados por la variabilidad y el cambio climático; por ejemplo, las malas cosechas, la distribución espacial de vectores a regiones donde antes no existían o desplazamiento de poblaciones debido a eventos de clima asociados con excesos o defectos en la precipitación como inundaciones o sequías prolongadas”, considera la docente.

Estos efectos no se dan en forma igual en la población sino que son modificados por varios factores, como la situación socioeconómica de las comunidades, su situación de salud y su nivel de adaptación.

La variabilidad del clima también puede afectar la distribución de los contaminantes químicos en el agua, por la intensificación de los impactos de ciclos de sequías o inundaciones, en medio de fenómenos del Niño o de la Niña, lo que aumenta el riesgo de aparición de efectos mediados por la contaminación o falta de agua.

La disminución del líquido puede incrementar la contaminación de alimentos por déficits higiénicos, mala disposición de aguas residuales y las limitaciones energéticas conllevan carencias en procesos de refrigeración y conservación de alimentos.

La investigadora destaca que los eventos de lluvias intensas durante estaciones secas preceden aumentos en el tamaño y distribución de las poblaciones de mosquitos y causan, además, contaminación biológica del agua potable y un mayor riesgo de aparición de las enfermedades transmitidas por vectores, como el dengue y la malaria.

Felipe Guhl, director del Centro de Investigaciones en Microbiología y Parasitología Tropical Cimpat, de la Universidad de los Andes, asegura que se ha demostrado que el aumento de la temperatura efectivamente impacta la transmisión de enfermedades por vectores como el dengue, el chikunguña y el zika.

“Con el vector que transmite estas enfermedades, el Aedes aegypti, experimentalmente se ha demostrado que, en la medida en que aumenta la temperatura, el estadio del desarrollo del insecto se acelera significativamente, su ciclo de vida es más corto y hay mayor transmisión”, explica el investigador.

Prueba del cambio, según Guhl, es que anteriormente el Aedes estaba restringido a ciertas áreas rurales y hoy está ‘urbanizado’, con la complicación de que el dengue es un problema realmente serio, más en países como Colombia donde existen los cuatro serotipos y el hemorrágico, que es agresivo y mortal.

“Lo que vamos a tener en el futuro no solo va a ser el chikunguña, sino una nueva serie de virus transmitidos también por insectos. A Colombia ya llegó el zika, y España ya tiene casos autóctonos de malaria, que anteriormente era importada de África”, dice.

Desde su especialidad, Guhl también anticipa un cambio importante en el desarrollo de parásitos (plasmodium) dentro de los insectos demostrado, por ejemplo, en la malaria. No solo se disminuye el desarrollo del ciclo del vector sino también lo hace más rápido en las glándulas salivares del insecto, de nuevo aumentando la transmisión.

En su edición de julio, la revista The Lancet señaló que entre los principales riesgos para la salud pública, causados por los daños ambientales, están la contaminación del aire que puede causar alergias y asma.

Además, según el mismo informe, las sequías podrían conducir a una disminución de la agricultura, escasez de alimentos y una pérdida de los ecosistemas podría impulsar plagas en contacto con los seres humanos.

“Cuando el cambio climático está enmarcado como un problema de salud, en lugar de ser simplemente un desafío ambiental, económico o tecnológico, se hace evidente que estamos frente a una situación que golpea en el corazón de la humanidad”, escribió el editor de The Lancet, Richard Horton.




El más reciente informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) advirtió que los países en desarrollo serán los más afectados con el cambio del clima.

Además de las enfermedades mencionadas, mundialmente en el siglo XXI, las proyecciones del IPCC indican que la magnitud y severidad de los impactos negativos primarán. Dicha vulnerabilidad solo se podría reducir si a corto plazo se aplican y mejoran las medidas de salud pública básica como la disposición de agua limpia, saneamiento con vacunación y mejora de la pobreza.

Para el 2100, en el caso del escenario de altas emisiones, las proyecciones apuntan a que la combinación de una elevada temperatura y humedad, en algunas regiones durante ciertos períodos del año, afectarían actividades humanas como la producción de alimentos o la posibilidad de trabajar en exteriores.

La escasez de alimentos ocasiona desnutrición que en poblaciones al límite o con problemas previos de este tipo puede incrementar las infecciones de todo tipo por baja de las defensas. La gastroenteritis e infecciones respiratorias aumentan significativamente su incidencia y pueden tener desenlaces fatales en niños y ancianos.

Entre los pocos efectos positivos del fenómeno ambiental, el Grupo estima que haya pequeñas reducciones en la mortalidad y morbilidad relacionadas con el frío, donde sus poblaciones han sufrido tradicionalmente por las temperaturas extremas.

En Centroamérica y Suramérica

Germán Poveda, docente del departamento de Geociencias y Medio Ambiente de la Universidad Nacional de Colombia en Medellín y miembro del (IPCC), advierte una preocupación por los umbrales tolerables en las temperaturas de las Américas tropicales.

Según el docente, los habitantes del trópico serán los más vulnerables a las enfermedades sensibles al clima, como la malaria, el dengue, la fiebre amarilla y leishmaniasis.

Como efecto del cambio climático sobre el nivel del mar, tal y como lo advirtió Poveda en un congreso mundial en Alemania sobre el tema, se pueden ver contaminadas las reservas de agua dulce y la salinización de los suelos.

En Colombia

Según el meteorólogo Max Henríquez Daza, los fenómenos del Niño en los últimos 65 años muestran que son erráticamente cíclicos, pero su comportamiento extremo, es decir, los calentamientos muy fuertes del Pacífico, conocidos como ‘super-Niños’, han venido mostrando unas tendencias ascendentes que podrían estar asociadas con el cambio climático.

El jefe de la Oficina de Gestión Territorial, Emergencias y Desastres del Ministerio de Salud, Luis Fernando Correa, considera que, concretamente en esta etapa del fenómeno en el país, hay tres grandes efectos.

Primero, las enfermedades de transmisión vectorial (dengue, malaria, chikunguña y el zika) pueden tener un incremento.

En segundo lugar, de acuerdo con el Ministerio, está el problema de la disponibilidad de agua potable, porque hay más de 200 municipios en el país con estas dificultades, por lo cual el Gobierno teme que aumente la transmisión de hepatitis y enfermedad diarreica aguda por contaminación de alimentos.

Tercero, aunque el fenómeno implique que hay una disminución de lluvias no significa que se acaben del todo y, en menor medida, puede haber inundaciones con las cuales habrá que estar atentos por la eventual aparición de infecciones respiratorias agudas e incrementos de los accidentes ofídicos por mordeduras de serpientes.

“Estamos haciendo la vigilancia epidemiológica para identificar el incremento inusual de algún brote de enfermedades asociadas al fenómeno del niño, pero, por ahora, desde los reportes del Instituto Nacional de Salud, no se ha evidenciado un impacto”, explicó Correa.

Claves para hacerle frente a las nuevas condiciones del clima

Información. Que esta se produzca y llegue a donde debe llegar, porque cuando la población recibe educación en salud de manera adecuada previene y hay sostenibilidad en acciones de control.

Compromiso municipal. Cuando no hay educación, vigilancia y monitoreo sostenidos del riesgo climático, los eventos sensibles al clima seguirán, más cuando una buena parte del país cuenta con la presencia, por ejemplo, del ‘Aedes aegypti’ y ausencia de agua potable.

Acciones. Se recomienda inversión en investigación sobre eventos sensibles al clima y en el desarrollo de un observatorio de clima y salud que permita tener evidencia científica en el país para mejorar el proceso de toma de decisiones en el sector. También es importante el trabajo inte rsectorial para lograr medidas de mitigación (energía renovable, transporte masivo, mantenimiento de fuentes hídricas) que permitan generar mejores condiciones de vida para la población y así mejorar los indicadores de salud.

Monitoreo. Mejorar la vigilancia de enfermedades sensibles al clima y monitorear las áreas que por cambio en la variabilidad del clima puede empezar a exponer a la población a el riesgo climático.

Atención en salud. Se hace necesario sensibilizar a los prestadores de servicios y profesionales de la salud en los efectos del riesgo climático con el fin de que las intervenciones de atención en salud estén acordes con incrementar las acciones de promoción, prevención e intervención para los factores de estrés ambientales.

Temperatura global de febrero alcanza un nuevo récord




Temperatura del mes superó en 1,35°C, promedio establecido entre 1951 y 1980.


Datos publicados por la agencia espacial estadounidense Nasa revelan que la temperatura global durante febrero alcanzó un nuevo récord.

Según la agencia, la temperatura global durante el segundo mes del año fue 1,35°C más alta que el promedio establecido ente 1951 y 1980, y que es usado como referencia.


Esa variación respecto al promedio es la más alta que se ha registrado hasta el momento, superando la marca establecida en enero de 2016, cuando la variación fue de 1,14°C.

Aunque el fenómeno de El Niño puede haber generado un aumento de las temperaturas, el registro de febrero también supera la marca establecida durante el paso de El Niño en 1998, que tuvo una potencia similar al actual.

Según indicó el periódico inglés The Telegraph, la variación en algunas zonas fue mayor respecto al promedio histórico, con 2,76°C en el hemisferio norte y 5,36°C en el Ártico.

La noticia llega poco después que se anunciara que 2015 fue el año más caluroso desde el inicio de los registros, con un aumento de 0,13°C respecto a 2014, que tenía el récord anterior.


Estudian riesgo de colapso en la mayor plataforma de hielo del mundo



Científicos investigan las causas del calentamiento de la parte oeste de la Antártida.


Un grupo de científicos integrados en la Expedición Antártica Chilena estudian estos días las posibilidades de un eventual colapso en la plataforma colindante con el Glaciar Unión, un paraje extremo situado a mil kilómetros del Polo Sur.

"El Glaciar Unión está en un punto colindante con la mayor plataforma marina de hielo de la Antártida. Si esta plataforma llegara a colapsar, esto tendría consecuencias climatológicas a nivel global", explicó el glaciólogo Francisco Fernandoy.


Fernandoy viaja estos días a ese lugar, situado a 79 grados de latitud sur y que desde el año pasado alberga el campamento base de la Estación Polar Científica, operada conjuntamente por el Instituto Antártico Chileno y las Fuerzas Armadas de este país.

La parte oeste de la Antártida se está calentando, tanto en la superficie, por la exposición al aire, como en la profundidad, en contacto con el mar, y lo está haciendo a tasas mucho más elevadas que las que se registran en el resto del planeta.

Los científicos están empeñados en descubrir a qué se debe este fenómeno y para ello Glaciar Unión ofrece unas excepcionales condiciones de estudio. Fernandoy confiesa su pasión por este paraje extremo, que conoció por primera vez el año pasado y que contrasta con las zonas frecuentadas por los científicos en la Península Antártida, donde el clima es mucho más cálido y húmedo.

"Ese lugar está alejado de todo, una vez que el avión nos deje allí, tendremos que ser autosuficientes", relató al describir esta expedición" que mezcla ciencia y aventura a partes iguales.

El hecho de que muy pocos científicos se hayan adentrado en esta remota zona del continente blanco hace que la información sea muy escasa.

"Allá no hay estación meteorológica, no hay gente viviendo. Las únicas observaciones proceden del espacio. Carecemos de datos en terreno que permitan verificar si la información captada por los satélites muestra lo que realmente está sucediendo", explicó.

Repetir el pasado

Fernandoy recuerda lo sucedido hace diez años con la barrera flotante de Larsen, una plataforma de hielo que se desprendió del continente antártico, lo cual produjo el desplazamiento hacia el mar de los glaciares que soportaba.

Glaciar Unión es hoy por hoy la mayor plataforma de hielo de la Antártica, que es lo mismo que decir la mayor del mundo, considerando que la del Ártico es estacional, dado que aparece en invierno y desaparece en verano.

"La diferencia es que estas plataformas de hielo marino que están adosadas a la Antártida sirven de tapón para que los glaciares que están sobre el continente no fluyan hacia el mar", detalló Fernandoy.

"Lo que preocupa a la comunidad científica es que la desaparición de este freno podría tener repercusiones climatológicas a nivel mundial", advirtió.

La mirada de los investigadores no sólo se posa en lo que puede suceder; también se dirige hacia los acontecimientos del pasado. A través de los residuos fósiles, los paleontólogos antárticos se afanan en reconstruir cómo era el continente blanco antes de que se separara de Sudamérica.

"Porque la Antártida en realidad se formó a partir de la unión de trozos de continente que se fueron aglomerando", detalló el glaciólogo.

En estos momentos, en Glaciar Unión los científicos están extrayendo testigos de hielo de unos veinte metros de longitud, unos fragmentos muy superficiales si se tiene en cuenta que el casquete de hielo en la Antártica puede llegar hasta los cuatro kilómetros de espesor.

Los testigos más antiguos que se han extraído hasta ahora tienen en torno a los 800.000 o 900.000 años, pero la comunidad científica está buscando zonas donde extraer fragmentos de hielo que registren una historia climática de un millón de años.

La Antártida es el único continente que no tiene habitantes naturales, y las pocas estaciones meteorológicas que hay están en las zonas costeras y guardan un registro de apenas medio siglo.

"Con esos datos no es posible determinar si los cambios que estamos observando ahora están ocurriendo de forma natural o son el efecto de la actividad del hombre". Por eso es necesario organizar expediciones científicas a lugares tan inhóspitos como Glaciar Unión.

"Necesitamos ir más allá, ver si estas tendencias de calentamiento vienen ocurriendo antes de que el hombre empezara a desarrollar actividades industriales o no. De ahí la importancia de investigar en terreno". "Podemos reconstruir y predecir lo que va a ocurrir en el futuro pero para hacer eso, primero tenemos que disponer de información certera y fidedigna de lo que ocurrió en el pasado", concluyó.

El deshielo del Ártico amenaza la seguridad y la salud global



Expertos hicieron un llamado para combatir el deshielo del Polo Norte y advierten sobre riesgos.


Con el lema "Lo que sucede en el Ártico no se queda en el Ártico", científicos de Estados Unidos urgieron a los políticos a que presten atención al deshielo del Polo Norte por las amenazas que supone el cambio climático para la seguridad y salud global.

Científicos de todo EE.UU. acudieron a la Academia Nacional de las Ciencias (NAS, en sus siglas en inglés) en Washington para celebrar el "Día del Ártico Importa" ("Artic Matters Day"), una jornada de conferencias, discusiones y proyecciones.



Físicos, biólogos y ambientalistas compartieron los descubrimientos más recientes en un congreso abierto al público, ya que concientizar a los ciudadanos del problema era una de las metas del evento, financiado por las Naciones Unidas, así como por la NAS y la Comisión de Investigación del Ártico de EE.UU.


Urgir a los Gobiernos a tomar medidas efectivas contra el cambio climático, tales como la apuesta por las energías renovables o la inversión en investigación, constituyó otro de los principales objetivos de la jornada. Se trataba de "llevar la ciencia a los legisladores" y buscar "un encuentro con los gobiernos", en palabras del doctor Max Holmes, del centro de investigación Woods Hole, en Massachusetts.

Bajo la gran cúpula de la Academia, legisladores y políticos se mezclaron con miembros de la Marina, estudiantes de grado y de posgrado, viajeros, profesionales del turismo, ecologistas y simples ciudadanos preocupados por el planeta.

Las aproximaciones al Ártico fueron distintas pero el objetivo era el mismo: responder a la pregunta "¿por qué debería preocuparme por el Ártico?".

Las respuestas fueron variadas: desde problemas como la subida del nivel del mar, el incremento de las temperaturas o la extinción de algunas especies animales y vegetales, hasta amenazas de amplío alcance, como la seguridad nacional o la salud pública.

Los desajustes climáticos y los desastres naturales, como las grandes nevadas de otoño en el norte de EE.UU., la sequía de California o el huracán Sandy que golpeó en 2012 el país, son causados por el cambio climático, explicó la doctora Jennifer Francis, de la Rutgers University de Nueva Jersey.

"El calentamiento global produce el descenso de las temperaturas", comentó Francis a la audiencia, ya que, por paradójico que parezca, el deshielo del Ártico altera los flujos que modulan la temperatura y, como consecuencia, se extreman los climas.

No se trata de predicciones de científicos encerrados en sus despachos, sino del estudio empírico de profesionales tan aclamados como el doctor Richard Alley, de la Universidad del Estado de Pensilvania, uno de esos profesores que se calza botas y se hunde en la nieve hasta la cintura.

Con anécdotas propias y diapositivas con gráficos de colores, Alley ilustró una suerte de resumen de sus más de 260 estudios publicados. El experto explicó, por ejemplo, que el deshielo del Ártico entre 2003 y 2008 ha contribuido en 1,3 milímetros -más de un 40 por ciento- a la subida total del nivel del mar que se ha observado cada año.

El Departamento de Comercio de EE.UU. confirmó hace unos días que 2015 fue el segundo año más cálido de la historia, desde que se tienen registros oficiales.

"Las predicciones que son científicamente probables pueden ser un poco menos graves, un poco más graves o mucho más graves. Pero les aseguro que nunca serán mucho menos graves. Este será un invierno interesante", bromeó Alley. La celebración del evento en Washington, al que acudieron más de 400 personas, es especialmente significativa este año, ya que Estados Unidos preside entre 2015 y 2017 el Consejo del Ártico.

El Consejo es un fórum intergubernamental en el que están representados ocho países (Canadá, Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega, Rusia, Suecia y EE.UU.). Las prioridades de la Presidencia de EE.UU. incluyen "hacer frente a los efectos del cambio climático, la seguridad en el Océano Ártico y su administración, y la mejora de las condiciones económicas y de vida para los pueblos del Ártico", según el Departamento de Estado.